Y el tema de la semana es...

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viernes, 15 de abril de 2011

Encuentros cercanos del tipo inesperado

Saludos amigos lectores, en esta ocasión venimos y ya estamos aquí para hablarles y traerles hasta la puerta de su explorador este fabuloso post que no es un post cualquiera, es el post de Chelaz y Dan .Venimos ofreciéndoles éste por el módico precio de un par de minutos de su tiempo.

Primeramente queremos aclararles un poco sobre el tema del que deseamos hablar.
Una visita inesperada es como lanzar una moneda al aire, en algunos casos suele ser divertida pero en otros es, como dirían algunos coloquialmente, "a pain in the ass". Nunca estás listo para ella y debes limpiar y cosas así, si se trata de un amigo que hace mucho no ves es genial, pero... qué tal si se trata del caso de una ex novia loca acosadora?

A veces es divertido tratar de adivinar cuando se atravesará tu siguiente stalker, aunque como somos gente indeseable, no es el caso. Hay excepciones a la regla general de las visitas inesperadas (apaga las luces y actúa como si no estuvieras), para estas ocasiones es perfectamente aceptable hacerles esperar mientras te aseguras de que no haya prostitutas muertas debajo de tu sillón o cobradores de impuestos en el cesto de basura (es horrible tener que deshacerte de ellos por el retrete y el tener que explicar cómo llegaron ahí), siempre es conveniente mantener tus cosas en orden por si te descubren y tienes que huír del país.

Hablemos sobre las visitas agradables, hay días en que tu dinosaurio no anda y no falta el buen amigo/a o amigoa (esta gente de ahora...) que se aparece por tu casa para llevarte en su pterodáctilo a clases de cocina, porque no hay nada mas importante que las clases de cocina y todo buen amigo lo sabe.(Seh!)(Agreed) No muchas cosas se comparan con tener a alguien que se aparezca de la nada y te mejore el dia... y claro te haga alimentarlo en tu casa, Dios bendiga las clases de cocina!! Una vez vino un amigo y preparo de comer para todos, claro, venía con mas gente y yo terminé pagándole la comida a todos ... pero preparo comida para todos, eso rifa... me imagino.

Siempre puedes aplicar la función inversa y regresarles el favor apareciéndote sin ser invitado en casa de alguien, aunque no quieras verle o necesites algo de el/ella, sólo por los lolz y la necesidad de comer... (porfa aprendan a cocinar, sus invitados no invitados se los agradeceran) (yo ya sé :D). Recordando la formula general:

[(Comida + gratis)+(amigos + nada que hacer)] = visitas inesperadas

Cuando lo ves así ya puedes predecir cuando se van a aparecer, lo cual hace que dejen de ser inesperadas... Comienzo a ver un patrón aquí.

Un estudio indica que 2 de cada 3 jovenes odian estas visitas (por que será...?) en caso de ser ud. uno de esos 2 jovenes recurra a las siguientes medidas:

1.- Mantenga la calma, todo estará bien... a menos que sea alguien que quiera hacerle daño o comerse su comida y dejarlo pobre y hambriento
1.- Ocultese bajo la cama como si fuera un ataque nuclear*
2.- Espere a que el peligro pase
3.- Avisele a su madre que no quiere ver a esa(s) persona(s) (suelen atacar en manadas)**
4.-Y tenga una ración de Hershey's Cookies n Cream cerca de ud. nunca sabe cuanto tiempo esperará***

En caso de ser el inadaptado joven al que le agradan las visitas, sólo queda decirle que es ud. un inadaptado y ya se chingó y tendrá que cocinar para todos o en su defecto llevarlos a comer tacos (las visitas indeseadas siempre requieren una ofrenda de tacos para dejarlo en paz si usted no cuenta con algo mejor o habilidades culinarias).

Recuerde que siempre que ocurren estas "agradables visitas" su dinero huirá extrañamente de su bolsillo y desaparecerá PERMANENTEMENTE.****

*No use estas instrucciones para protegerse de un ataque nuclear.
**No use estas instrucciones para protegerse de una manada de animales salvajes.
***Si es alergico al chocolate... usted ya se chingó.
****No se quede pobre, compre una trampa para osos y colóquela en su puerta o un rifle de francotirador, cualquiera sirve para estos casos y recuerde, mas vale intruso muerto que no tener dinero para el micro.

En el caso de ser ud. la visita inesperada, solo queda decirle que lleve el estomago vacio, nada de dinero y una excusa para tal visita (que no sea te extrañaba o vine a traerte..."la tarea, tu libro, etc." todos sabemos que nadie hace eso.) evite el contacto a los ojos y todo saldrá bien, en el caso de que sea muy tarde y ud. ya este a punto de abrir la puerta, siempre podemos confiar en nuesto siempre útil Bat de baseball

Éste ha sido un anuncio del servicio público del gobierno federal de Chelazland (antes Xochimilco) para una vida mejor.

*Si, hay dos puntos 1.

miércoles, 13 de abril de 2011

No es más que un buen rato.

Era de día, la tenue iluminación en la estancia era encabezada por la fina capa de tela sobre la gran ventana, el calor de la habitación se incrementaba al compás de la luz, y disminuía gradualmente respecto a ésta.
Ella sabía que nada especial pasaría ese día, o por lo menos, nada nuevo. 
últimamente todo era tan... taciturno, como si nada mereciera un esfuerzo, a lo único a lo que había que poner atención era a que las olas del día no sacudieran tan fuerte su cuerpo.
Su vida no era mala en lo absoluto, pero, información anticipada le había pronosticado esa ligereza del día, por lo que se puso a hacer lo de siempre, cuando los días van tan igual.
Ir a la cocina por algo para mantener los labios ocupados y así no sentir la necesidad de hablar, regresar a la habitación y ver que está fuera de lugar, mover una que otra cosa, aquí y allá, tal vez dibujar y al terminar con todo, finalizar el día leyendo un buen libro; pero justo antes de tenerlo en sus manos, abrió la cortina y levantó la vista al cielo, al no ser tan temprano la luz no lastimo sus ojos y consiguió permanecer ahí quién sabe cuanto tiempo.
Cada día, a pesar de saber que nada espectacular estaría afuera abría la cortina y observaba el horizonte, no veía nada en particular de hecho, porque, bueno, por lo general ella nunca ve nada en particular. 
Casi al punto de la somnolencia se retiró de la ventana y preparó su lugar de lectura , no era algo sorprendente, en realidad era una simple esquina, pero una con una comodidad increíbles, así que tomo su libro de momentos dramáticos y lo abrió por enésima vez en la página 58, ni siquiera intentó evitarlo, ella amaba ese diálogo, adoraba sentirse dentro del guión, leía tantas veces el mismo párrafo, hasta que al final siempre terminaba leyendo el libro completo (otra vez). Lo leía tan a menudo que casi podía alar todos los diálogos de la obra -de pi a pa-.
Así pues, -por enésima vez- gozó, amó, temió, lloró y cerró el libro.  
En ocasiones como esa, lo más triste no era el final, si no que ya no tenía en qué entretenerse toda la tarde, por lo que se puso a pensar en la preciada página 58. Divagó y divagó, y luego de un rato de improductividad se puso de pie y camino decidida a una tarde con tu película favorita (otra vez). Ciertamente a ella no le molestaba, se divertía a mares con esa cinta y cuando llegaba a enfadarse un poco optaba por la opción de una tarde con tu segunda película favorita y todo estaba bien.
El sol comenzaba a decender lentamente y ella no podía evitar disfrutar con las imágenes del monitor cuando de pronto el típico sonido -din don- atrajo su atención desde algún lugar de la casa, no esperaba a nadie ese día, eran esos tiempos en los que las personas están más ocupadas que de costumbre por lo que se dispuso a averiguar de quién se trataba aunque eso no era algo muy difícil de adivinar ya que técnicamente él siempre estaba ahí.
Abrió la puerta, y en efecto, se trataba de él, como siempre con su envolvente sonrisa que irradiaba tranquilidad y amor.
A pesar de sus constantes visitas ella no lo esperaba, no ese día ¿La razón? eran días en los que las personas solían estar más ocupadas que de costumbre; y así fue como se le olvido todo... la película, las palomitas que tenía pensado comprar, la idea que todo el día estuvo rondandole la cabeza, etc.
Todo dejo de importar, y no inesperadamente, puesto que era algo que en ella ocurría constantemente al verlo; y ¿Qué pueden decir los demás? -Eso es algo tan simple que no puede tener importancia. pero a ella le cambió el día, y los días venideros y tal vez los años, y con ésto, su vida. 
Siempre he creído que las cosas más sencillas, pueden cambiar vidas, y ella también lo cree

martes, 12 de abril de 2011

Abrí los ojos. La luz cegadora y el blanco impecable de la habitación en la que estaba me cegó momentáneamente, desconcertándome. Por qué había dormido en la sala? Por qué olía tanto a alcohol? Todo el cuerpo me dolía, especialmente un costado y la cabeza. Estaba seguro de que cuando me levantara iba a caerme en pedazos. La parte de explotar había pasado mientras dormía, supuse.
Lenta, muy lentamente comencé a ponerme de pie. Tenía la boca seca y con sabor a sangre. Me dolían los nudillos y noté que el horrible olor a alcohol era mío.
...Sangre?
Corrí tan rápido que todo comenzó a dar vueltas y una vez que la nausea pasó, fui hacia el espejo mas cercano y en efecto, tenía un labio partido y un ojo levemente morado. Intenté recordar lo que había pasado anoche. Era obvio que me había peleado, pero con quién?
Abraham.
Abraham había venido. Tenía problemas, pero no lo había querido ayudar, era arriesgado para mi reputación en el trabajo. El susto que me había dado ese cabrón...
toc toc toc
Sonó en la puerta mientras todavía examinaba mis heridas en el espejo.
-Ya voy! - Grité y me arrepentí inmediatamente, porque hacía que la cabeza me doliera peor.
No va a ser la policía, no va a ser la policía...
Abrí la puerta.
Y era la policía.
Chingadisísima madre, pensé.
Un detective bajito, pelón y con cara de "este huevo del gobierno se va a quebrar fácil" estaba ahí parado como si la casa fuera suya.
- Si?
- Vengo a buscar a tu hermano. Y no te hagas pendejo, ya sabemos que estaba contigo.
- Si, ese cabrón. - Escupí sangre. - Me vino a buscar ayer. Todo lo que pueda hacer para ayudarlo a encontrarlo, oficial. Yo trabajo en el gobierno y le voy a agradecer mucho la discreción, usté sabe...No es bueno que a uno lo vean con ese tipo de gente. - Volví a escupir. El detective me sonrió.
- Veremos qué puedo hacer, si me cuenta qué hicieron anoche?
-Cómo no, oficial. Verá, ese cabrón...


Catorce horas antes...
Salí del trabajo sonriente y silbante. Había sido un buen día. Al llegar a mi coche no pude evitar notar una gran y brillante camioneta negra con lo que probablemente eran los vidrios mas oscuros que había visto en mi vida. Había alguien dentro. La puerta se abrió bruscamente, alertándome.
- David! - Gritó una voz familiar y un hombre grande como un oso salió de la camioneta: lentes oscuros, barba y bigote. Y pensar que la última vez que había visto a mi hermano era un espárrago lampiño.
- Abraham? - Dije, extrañado. Aunque estaba seguro que era él.
- Ya no me conoces, o qué, cabrón? - Me acusó amistosamente. Me ofreció la mano y aunque pensé que el saludo era algo formal, la estreché. Con ligereza, mi hermano me atrajo a un medio abrazo que terminó con unas muy dolorosas palmadas en la espalda.
- Qué haces aquí en Durango? - Pregunté.
- Pues visitar a mi hermano, qué chingados más? - Me dijo con un fuerte acento sinaloense y tal camaradería que parecía ser coincidencia no habernos visto en cinco años.
No le creí ni tantito.
- Qué flaco estás, chinga, esa mujer tuya no te alimenta, verdad? No, cuánto que hasta te pega. - Dijo mientras ignoraba olímpicamente uno de los 4 celulares que traía al cinto.
- Renata y yo nos divorciamos hace tres años. - Dije secamente. Eso pareció sorprenderlo muy poco.
- Qué bueno, esa vieja nunca me cayó bien. Pobrecito de ti, eso si. Te traía como pendejo. - Su voz bajó a un tono confidencial. - Ya tienes nueva morrita?.
No sabía si reírme o agarrarlo a putazos.

Después de varios minutos de conversación incómoda decidimos ir a un bar. Él con la esperanza de que yo me relajara un poco, yo con la esperanza de que se embriagara tanto que pudiera dejarlo ahí o irme sin decirle dónde estaba mi casa.
Justo antes de entrar al bar, otro de sus celulares sonó. Esta vez saltó como si se hubiera electrocutado y contestó rápidamente, señalando que yo entrara, que no se iba a tardar mucho. Así que lo hice y pedí una cerveza mientras deseaba que fuera su jefe, o alguien así y que Abraham tuviera que volver a Culiacán.
Mala suerte. El hombre entró como si fuera dueño del lugar, pidió un tequila (a las 6 de la tarde, pensé) y tomó asiento frente a mi.
Comenzamos a ponernos al corriente con nuestras vidas y aunque ya se reía muy fuerte, para el cuarto tequila seguía mas sobrio que un cura.
A las horas insistió que yo bebiera "como hombre" y me mandó a traer un trago del mejor güisky, a su cuenta. Y otro. Y otro.
- Abraham...Ya vámonos.
- Chingadamadreome. - Sonó como una palabra, luego no entendí muy bien lo que dijo y terminó con - Otra ronda para todos a mi cuenta! - Y los vítores y gritos del bar me aturdieron.

No estoy seguro cómo llegamos a mi casa, pero estoy seguro que fue un pinche milagro. Un momento de lucidez me golpeó cuando nos encontrábamos jugando cartas en la mesa de mi comedor con dos caballeros de aspecto dudoso y una dama muy, pero si muy pública.
Ya que se fueron me sentí un poco mejor y Abraham se veía casi igual de sobrio que antes.
Entre sueños lo oí hablar por su teléfono "importante".

- No, Centavo, chingado. Ya te dije que me voy a quedar por abajo unos días, no te puedo decir dónde estoy. Pues por la policía, pendejo! - Me desperté como si me hubieran bañado con agua fría. Policía?
Cuando mi hermano salió del baño, yo estaba listo para decirle que se largara de mi casa. Hasta la peda se me bajó.

- Eres un pinche egoísta! Trayendo a tus amigos narcos y a tus putas a mi casa, y si viene la policía a hacer investigaciones? Qué me van a decir? - Lo vi levantar el puño y antes de que pensara lo que iba a hacer, ya me lo estaba comiendo. Una vez. Y otra. Y otra. Le traté de pegar y me caí. Me pateó en el piso diciéndome que Nenita no era una puta y que si le volvía a decir así me iba a matar.
- Entonces tus otros amigos si son narcos? - Le pregunté en cuanto tuve aliento.
- Pues...qué te diré? - Comentó casualmente mientras se pasaba una mano por el bigote. Se veía ansioso.
- Y si viene la policía? - Yo estaba cagado de miedo, trabajo en el gobierno, y si tengo pedos con la chota, seguro me corren.
- Ya vienen. - Me dijo quedito. - Me acaban de hablar para decirme que ya tienen las placas de mi troca, que me tengo que cambiar de carro e irme a la verga.
Yo nunca había estado tan enojado.

- Y lo corrí de mi casa, oficial. Le dije que ya no era mi hermano y que no lo quería volver a ver. Que estaba dañando mi reputación y que algunos teníamos trabajos decentes que proteger.
El detective me sonreía como si fuera el mejor día de su vida.
- Estaba hablando con El Centavo Gómez? Y anda en la misma camioneta? - Me dijo tomando notas. Asentí.
- No vi que le trajeran otro carro, y la camioneta ya no está.

- Bueno, eso va a ser todo, señor. Muchas gracias. - Me estrechó la mano.
- A usted, oficial.

Y se fue.


Una hora después...
- ¿Bueno? - Contestó Abraham.
- Cabrón, cómo estás? - Le pregunté.
- Al tiro, compa. - Me dijo entre risotadas. - Se la tragó? - Agregó más serio.
- Entera. - Le dije. - Tu idea del Centavo si lo distrajo como creímos. Pero me debes una, porque se va a dar cuenta que era mentira.
- Te debo dos. - Me dijo. - Gracias por prestarme tu carro, cabrón. Te juro que esta si te la pago en cuanto pueda. Tu dime nomás qué quieres y lo vas a tener en la cochera en una semana a mas tardar.

lunes, 11 de abril de 2011

-Sorpresa! He venido a verte! -FFFFUU

Amo las visitas sorpresa.
Neh, mentira. Debo admitir que las visitas inesperadas no me gustan, pero, como no quiero hacerles largo y aburrido el post con mis "quejas" mejor hablaré de cuando si me gustan.
*Piensa*...
Por un momento pensé que no habría algún momento en el que me gustara ser visitada. Obviamente eso sería mentira. A veces pasa mucho tiempo, nos alejamos lentamente de algunas personas; al final, prácticamente las olvidamos y no nos dimos cuenta de cómo. Esas visitas me gustan, las que comienzan con un quería darte señales de vida. ¿Por qué? Pues, fácil, porque hay muchas mas historias que contar, la compañía es mucho más deseada y, de una extraña manera, nuestro humor es más agradable y positivo. La última visita inesperada/agradable que tuve fue de un amigo que, por cierto no veo desde hace meses, iba conmigo en la secundaria. A veces venía a visitarme en la noche, y hablábamos afuera, viendo el cielo nocturno (uff, bien romántico) y por lo general, comiendo galletas. Siempre me compraba cosas en el oxxo cerca de mi casa. Un día le regalé una y la guardó. No sé como fregados la conservó, pero la última vez que la vi estaba intacta.
Palabra.
Las compañías que, inevitablemente menos disfruto son las de aquellos que son insistentes en venir a visitarme. Algún día lo hacen, me mandan un mensaje que dice:
"Kenny! mira quien está afuera de tu ventana!"
Y, el horror, están afuera de mi ventana. Después los corro y juran no regresar.
Las visitas que indudablemente más disfrutaría serían las de aquellos que no viven aquí; risas y diversión en vivo. A menos de que todos ustedes sean unos pedofilos, ya saben, que miedito. También, me gustaría visitarlos, a sus estados y a ellos.
Probablemente algún día me quede sola y me arrepienta de no querer visitas, pero hasta que llegue el momento, no quiero a nadie en mi casa! (voz de anciana amargada).

Oh, por cierto, esto es lo que pienso cuando tengo visitas.


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